La minería en la historia comarcal
La riqueza minera de las áreas de Almadén, Valle de Alcudia-Sierra Madrona y Puertollano constituye uno de los ejes vertebradores del desarrollo histórico, económico y tecnológico del suroeste de Castilla-La Mancha. La configuración geológica regional ha propiciado una intensa y continuada explotación de diversos recursos minerales desde la Prehistoria hasta la época contemporánea.
En Almadén, la extracción del cinabrio se remonta al periodo Neolítico y tuvo continuidad durante la I Edad del Hierro, convirtiéndose en un polo de atracción, junto al plomo y la plata, para los grupos tartésicos procedentes de la Baja Andalucía que se establecieron en La Bienvenida (Almodóvar del Campo). En estas etapas se empleaba el mineral molturado para la obtención de un pigmento rojo que, por su rareza geológica y cualidades cromáticas, se convirtió en un marcador de estatus socioeconómico.
Durante el periodo romano, la explotación del cinabrio y el mercurio dieron fama a la ciudad de Sisapo, municipio romano radicado en La Bienvenida y mencionado por Plinio como principal proveedor del Estado romano.
Aunque las fuentes escritas son escasas y los testimonios arqueológicos limitados, los indicios disponibles permiten afirmar la continuidad de la explotación de las minas del área de Almadén entre los siglos VIII y XI, dentro de las dinámicas productivas de al-Andalus. En época moderna la mina de Almadén alcanzó una importancia mundial al convertirse en el mayor yacimiento de mercurio conocido y en un recurso estratégico para la Monarquía Hispánica, especialmente tras el descubrimiento de América, por ser esencial para el beneficio de la plata mediante el método de la amalgamación. Su explotación sistemática, bajo control estatal desde el siglo XVI, generó un modelo productivo y urbano singular, dotado en el siglo XVIII de infraestructuras como el Real Hospital de Mineros de San Rafael (1774) o la Academia de Minas (1777), pionero en la enseñanza técnica minera europea.
Almadén
En época contemporánea se introdujeron importantes reformas tecnológicas capaces de afrontar la demanda mundial, que tuvo un punto álgido entre 1940 y 1970. La creciente conciencia ambiental y la sustitución del mercurio en la industria por otros compuestos provocaron un declive progresivo que culminó en 2003 con el cierre de la metalurgia. En 2012 esta larga historia fue reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO, dentro del expediente de Patrimonio del Mercurio. Almadén e Idria.
Valle de Alcudia - Sierra Madrona
El área del Valle de Alcudia-Sierra Madrona cuenta con un registro minero también muy antiguo, centrado en la extracción de plomo, plata, cobre y hierro. Los primeros indicios de actividad minera en el área se remontan a la Edad del Bronce, vinculados a la obtención de cobre y malaquita en filones superficiales y de afloramientos de hematites para la obtención de colorantes. En época romana la región alcanzó un importante desarrollo minero, conformando un distrito controlado desde Sisapo, del que se conocen lugares de extracción (Minas La Romana, La Romanilla, Cora Pearl, por ejemplo), centros de transformación (Valderrepisa) y poblados mineros (Diógenes I y II). Tras la caída del Imperio romano, la actividad minera sufrió una clara contracción. En época andalusí los topónimos árabes relacionados con la minería y la presencia de escoriales reutilizados apuntan a un aprovechamiento puntual del mineral, especialmente en los sectores de El Horcajo, Cabezarrubias y Solana del Pino. Con la conquista cristiana (siglos XIII–XIV), el territorio se incorporó a la Orden de Calatrava, que ejerció el control sobre las actividades extractivas y forestales. A partir del siglo XVI, se intensificó la extracción de plomo, hierro y cobre, combinada con la producción de carbón vegetal procedente de los extensos encinares y alcornocales del valle. Durante el siglo XIX, la minería de la comarca experimentó un renacimiento ligado a la industrialización, con la formación de sociedades mineras privadas (Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya) y la apertura de centenares de concesiones para la explotación del plomo. Se desarrollaron pequeñas poblaciones mineras y se mejoraron las comunicaciones, especialmente tras la construcción del ferrocarril San Quintín-Puertollano–Peñarroya-Fuente del Arco. El descenso en la rentabilidad de los yacimientos y la competencia de otros distritos europeos provocaron un progresivo declive a lo largo del siglo XX, de modo que, a mediados del siglo pasado, solo subsistían explotaciones menores, destinadas al abastecimiento nacional, actualmente todas ellas ya inactivas.
Puertollano
Por su parte, Puertollano se convirtió en el gran enclave minero-industrial de la región a partir del siglo XIX, con la explotación sistemática de importantes yacimientos de carbón de hulla en el contexto de la Revolución Industrial. Este desarrollo impulsó la llegada del ferrocarril (1864) que conectó Puertollano con Ciudad Real y Madrid, posibilitando el transporte de mineral y la movilidad de mano de obra. Este hecho marcó el inicio de la conversión del antiguo núcleo rural en un centro minero-industrial emergente. Durante el último tercio del siglo XIX, sociedades mineras españolas y extranjeras obtuvieron concesiones en la cuenca. Se crearon explotaciones emblemáticas acompañadas de talleres, lavaderos y viviendas obreras. Los recursos minerales de Puertollano dieron origen a una intensa industrialización energética y petroquímica en el siglo XX, especialmente tras la instalación de la Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles Líquidos y Lubricantes (ENCASO) (1942), que estableció en Puertollano un complejo de industrias químicas y de destilación de pizarras bituminosas para producir combustibles sintéticos, amoníaco y plásticos. En las dos décadas siguientes se consolidó como un importante centro energético nacional que integraba minería, industria química y generación eléctrica. Las pizarras bituminosas se dejan de explotar a mediados de los años 60 y el declive de la minería del carbón en Puertollano arrancaría en los años 70 con la crisis del petróleo. Este panorama comportó el cierre de minas y la reorientación hacia la industria petroquímica, que ha derivado en el presente a su transformación en un polo tecnológico y energético que combina industrias químicas, energías renovables (solar, hidrógeno verde) y proyectos de innovación.
Sala de máquinas y castillete Mina e Santa María (Puertollano) (V. García)
Pozo Calvo Sotelo (Puertollano) (Arch. Municipal)
Minas de El Horcajo
Mina la Extranjera (Puertollano). Fines s. XIX (archivo F. Negrete)
Mina de Almadén. Baritel de San Andrés (D. Utrilla)
Máquina de extracción de San Aquilino (Almadén) (Arch. ETSIM, Madrid)
Entibacion de la mina de Almaden hacia1900 (Arch. ETSIM, Madrid)
Trabajos de restauración del Pozo D. Raimundo. Minas de San Quintín
Fragmento de epígrafe con mención al municipium sisaponense (Equipo Sisapo)
Trabajos de restauración del Pozo D. Raimundo. Minas de San Quintín
Pozo Norte 03 postal P. Esperón 01-1
Cinabrio en contexto de fines del siglo VIII-inicios del VII a.C. La Bienvenida (Equipo Sisapo)