Anterior El Burcio (Mestanza)
La explotación se centra en un filón de dirección E-O, con una potencia media de 50 cm y un sector reducido de metalización explotable. A 100 m del inicio hay una ramificación en dirección NE que contaba con una importante mineralización de galena masiva conocida como Filón del Anchurón, con un espesor de 12 m y una altura de 40 m. Según los datos elaborados por F. Palero para el Inventario de valoración del patrimonio histórico del distrito minero del valle de Alcudia (2003), las rocas encajantes son conglomerados y alternancias de areniscas y pizarras del Alcudiense Superior. El mineral se presenta bien cristalizado. Los minerales primarios son la galera y la barita. Como minerales primarios minoritarios aparecen pirita, calcopirita, esfalerita, ankerita, cuarzo y caolinita. Entre los minerales supergénicos se registran cerusita, goethita y pirolusita. La galena es de grano griego, de tipo “alcohol de hoja” y es pobre en plata. La barita es la ganga más abundante en este filón. La explotación, con solo dos plantas, se realizó mediante un socavón y varios pozos. El llamado Pozo Pepito, de 50 m de profundidad e inundado a partir de los 7 m, daba acceso a la segunda planta. A unos 150 m de la entrada del socavón se practicó el Pozo Luisito, sin revestimiento, de 35 m que comunica con la 1ª planta a los 30 m y debió tener funciones de ventilación. A 55 m al N se encuentra el Pozo Anchurón, de 32 m de profundidad, que conecta con la gran masa de galena antes mencionada. A 120 m del Pozo Luisito se halla el Pozo Aldama, de 60 m, que fue el pozo Maestro y se sitúa junto al lavadero de minerales, donde se conservan las tolvas de descarga construidas en mampostería y la zona de machaqueo. La casa de máquinas es una espléndida construcción de mampostería y ladrillo. En la zona de El Anchurón se hicieron labores de realce sin apenas rellenos, con un método de trabajo de testeros. Los pozos contaron con castilletes metálicos y máquinas de extracción accionadas por vapor.
El acceso a la mina de El Encinarejo se realiza desde la localidad de Mestanza, siguiendo la pista rural que conduce al Grupo La Gitana. Desde el núcleo urbano se toma el camino que parte en dirección sureste y, tras enlazar con el Cordel del Roble y el antiguo camino de Puertollano al Hoyo, se continúa por la pista principal atravesando el entorno minero de La Gitana. Una vez rebasado el volcán de la Cayetana, se prosigue durante unos 2–3 km hasta encontrar un desvío a la izquierda que conduce a las antiguas instalaciones de El Encinarejo. La mayor parte del recorrido discurre por una pista de tierra ancha, generalmente apta para turismos en condiciones meteorológicas favorables. El último tramo presenta un firme más irregular, por lo que es aconsejable estacionar el vehículo y completar el acceso a pie, lo que además permite recorrer con mayor seguridad y detalle los restos de la explotación minera. Durante los periodos de lluvia se recomienda extremar la precaución, ya que algunos tramos pueden presentar barro, roderas o firme deslizante.
La mina conserva restos de gran interés patrimonial, entre ellos el pozo Aldama, la chimenea de la máquina de vapor, escombreras y otras estructuras asociadas a la explotación de finales del siglo XIX. Debido al deterioro de algunas construcciones, no debe accederse al interior de pozos, galerías o edificios en ruina, manteniendo siempre una distancia de seguridad.