Anterior Mina La Romana-Veredilla
Las Minas del Horcajo constituyeron una de las explotaciones de galena argentífera más importantes de España entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Descubiertas en 1858 e iniciada su explotación industrial en 1866, alcanzaron un extraordinario desarrollo bajo distintas compañías mineras. La elevada riqueza de sus minerales (68–77 % de plomo y hasta 2 kg de plata por tonelada, con valores superiores en algunos filones) y la incorporación de innovaciones tecnológicas, como la perforación mecánica, el transporte por cable aéreo, la electrificación del sistema de desagüe y el ferrocarril de vía estrecha inaugurado en 1907, situaron a la explotación entre las más avanzadas de su tiempo. En torno a los pozos se desarrolló un importante poblado minero, dotado de iglesia, hospital, farmacia, escuelas, economato y otros servicios, que llegó a albergar cerca de 1.900 habitantes en 1877. El agotamiento progresivo de los filones y la caída del precio internacional del plomo provocaron el cierre de la explotación en 1911, aunque entre 1955 y 1963 tuvo lugar una breve reactivación. La producción total superó las 250.000 Tm de concentrados de galena argentífera. En la actualidad se conservan algunos castilletes, la iglesia, restos de los lavaderos, talleres y grandes escombreras, si bien buena parte del patrimonio minero desapareció como consecuencia del abandono, el expolio y la construcción de la línea de alta velocidad Madrid–Sevilla, que alteró de forma significativa el antiguo complejo industrial.
El yacimiento de El Horcajo estaba formado por un conjunto de filones subparalelos entre sí que estaban mineralizados con galena: Filón Alberto (que fue el principal), Filón María del Pilar y Filón Ana María. El estudio de F. Palero, que seguimos en esta descripción, indica que las rocas encajantes de estos filones son altemancias de ortocuarcitas, areniscas y pizarras del Ordovícico Inferior. Los minerales primarios mayoritarios son galena, cuarzo y ankerita; los minerales primarios minoritarios son pirita, calcopirita, esfalerita, bournonita, freibergita y platas rojas y los minerales supergénicos son piromorfita, cerusita, goethita, pirolusita, malaquita, calcosina, covellina, cuprita, plata nativa, cobre nativo, cacoxenita y dufrenita. La galena es normalmente de grano grueso, tipo «alcohol de hoja», pero también la hay de aspecto granudo. En general es muy rica en plata. La plata nativa era también abundante, encontrándose en forma de filamentos en una arcilla oscura que se presentaba en los hastiales del filón Alberto, material que los mineros llamaban «calichón». Los trabajos mineros se practicaron a través de tres pozos: San Miguel, Argentino y Malacate (el principal), junto a los que había varios pozos auxiliares de ventilación. Los trabajos mineros alcanzaron los 603 m con 25 plantas, pero la explotación se llevó a cabo solamente hasta la planta 24 situada a 555 m. La abundante presencia de aguas subterráneas constituyó uno de los principales condicionantes técnicos de la explotación, haciendo necesario evacuar un caudal medio de aproximadamente 7.500 m³ diarios. El sistema de desagüe, considerado en su momento un notable logro de la ingeniería minera, se realizaba de forma escalonada mediante elevaciones sucesivas de unos 130 m a través del pozo Argentino, lo que le valió un amplio reconocimiento entre los especialistas de la época. La explotación de los filones se llevó a cabo mediante el método de corte y relleno. La extracción se desarrollaba a lo largo de toda la corrida mineralizada mediante realces cuya altura coincidía con la separación entre plantas: aproximadamente 25 m en los niveles superiores y entre 40 y 50 m en las zonas medias y profundas de la mina. El relleno de los huecos de explotación se efectuaba con estériles procedentes de los hastiales cuando los filones presentaban escasa potencia.
El acceso se realiza desde la N-420 en dirección a Fuencaliente, tomando la pista que parte aproximadamente en el km 115 o, alternativamente, tomando la pista que parte del km 116 al bajar el puerto de Niefla, que conduce al túnel del ferrocarril Puertollano-Peñarroya (1.100 m de longitud), que se acondicionó en las obras del AVE Madrid-Sevilla como acceso a la aldea. Se llega mediante pistas de tierra generalmente transitables en turismo con precaución, aunque su estado depende de la época del año. Si se accede por el túnel, antes de entrar, en un monolito a la derecha se podrá encender la luz del interior y pulsar para que el semáforo se ponga en verde, ya que no caben dos vehículos en ambos sentidos. El recorrido por el poblado y las instalaciones superficiales resulta sencillo, mientras que la visita a las labores mineras requiere extremar la precaución.
Las labores subterráneas presentan riesgos importantes (derrumbes, inundación de galerías y pozos abiertos), por lo que el acceso al interior no está recomendado ni habilitado para el público. Riesgo de hundimientos, desprendimientos y presencia de pozos ocultos por vegetación, por lo que se recomienda realizar la visita durante las horas de luz, utilizar calzado adherente y evitar la visita tras episodios de lluvia. Se debe respetar la propiedad privada y el patrimonio minero.