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Minas de San Quintín

San Quintín. Pozo Don Raimundo (L. Mansilla Plaza)
San Quintín. Pozo Don Raimundo (L. Mansilla Plaza)

Se han reconocido evidencias de su explotación romana hasta los 100 m de profundidad. Las minas de San Quintín constituyeron el principal centro productor de plomo, plata y zinc del distrito minero del Valle de Alcudia y uno de los complejos mineros metálicos más importantes de la provincia de Ciudad Real. El yacimiento estaba formado por varios filones de galena rica en plata y blenda, distribuidos entre los sectores de San Matías y San Froilán. El Instituto Geológico y Minero de España estimó para el grupo una producción histórica aproximada de 500.000 toneladas de plomo, 25.000 toneladas de zinc y 850 toneladas de plata, alrededor del 40 % del plomo obtenido en el distrito.

A partir de 1884, la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya modernizó y amplió las labores, instaló nuevos pozos, castilletes, casas de máquinas y lavaderos e introdujo la perforación neumática. La explotación impulsó la creación de un poblado minero con más de un millar de habitantes y servicios sanitarios, educativos y comerciales. La conexión ferroviaria con Puertollano facilitó el transporte de minerales y suministros. Desde la década de 1910 comenzó el agotamiento de los filones más ricos y la reducción de la producción, hasta el cierre de la minería subterránea en 1934. Décadas después, la empresa volvió a tratar las escombreras para recuperar plomo y zinc mediante flotación.

Tras el abandono quedaron grandes acumulaciones de estériles, lodos y finos de lavadero, además de pozos y edificios industriales. La oxidación de los sulfuros favoreció la formación de drenaje ácido de mina y la dispersión de metales pesados. A pesar de su degradación, el conjunto conserva un notable interés histórico, arqueológico, geológico, industrial y paisajístico, y permite interpretar la transformación económica y social que la minería produjo en Villamayor de Calatrava, Cabezarados y el entorno de Puertollano.

Localización:
El grupo minero se sitúa principalmente en el término municipal de Villamayor de Calatrava (Ciudad Real), muy próximo al límite y al casco urbano de Cabezarados. Se encuentra a unos 2-3 km al sur de Cabezarados y aproximadamente a 13 km de Villamayor de Calatrava, junto al cruce histórico de las vías Villamayor-Cabezarados y Puertollano-Almadén.
Acceso y grado de dificultad:

El acceso viario es sencillo desde Almodóvar del Campo y Puertollano por la carretera CM-4110 en dirección a Cabezarados; las antiguas instalaciones y escombreras aparecen poco antes de llegar a esta localidad. También puede alcanzarse desde Villamayor de Calatrava por la carretera local hacia Cabezarados. Sin embargo, la visita interior presenta dificultad media-alta, porque se trata de un complejo extenso, con pozos, ruinas, escombreras, antiguos drenajes y zonas en las que se han realizado a obras de restauración y recuperación ambiental. No existe un itinerario turístico ordinario plenamente acondicionado y el acceso a las áreas de trabajo puede estar restringido.

Recomendaciones de seguridad:

Debe respetarse la señalización, los cerramientos y las indicaciones de la administración, así como la de los propietarios o gestores de los terrenos. No se debe acceder a galerías, pozos, edificios en ruina, balsas, canales de drenaje ni taludes de escombrera. Los residuos pueden contener sulfuros y metales pesados, y algunas aguas pueden presentar acidez, por lo que no deben tocarse ni utilizarse. Se recomienda realizar únicamente visitas autorizadas o guiadas, llevar calzado resistente, agua, protección solar, teléfono cargado y evitar los días de lluvia, calor extremo o actividad cinegética.

Localización
Distrito minero: Valle de Alcudia
Grupo minero: San Quintín. El conjunto se organizó en dos grandes sectores: San Quintín Este o zona de San Matías, con los pozos Don Raimundo y María y el lavadero de San Matías; y San Quintín Oeste o zona de San Froilán, con los pozos San Froilán y Armando y el lavadero de San Froilán.
Tipo de labor minera: Explotación subterránea mediante pozos verticales y una amplia red de galerías sobre ocho filones mineralizados, prácticamente verticales, de galena argentífera y, en menor proporción, blenda. Las labores alcanzaron más de 600 m de profundidad. En la etapa final se desarrolló también el relavado de escombreras y el tratamiento por flotación de residuos mineros.
Tipo de instalación/infraestructura: Pozos de extracción, casas de máquinas, lavaderos gravimétricos y de flotación, talleres, almacenes, oficinas, viviendas y servicios del antiguo poblado minero, escombreras, zonas recuperadas ambientalmente hablando y patrimonio minero rehabilitado. El complejo estuvo conectado con Puertollano mediante un ferrocarril minero. Entre los elementos patrimoniales más destacados se encuentra el edificio del pozo Don Raimundo, construido con mampostería y ladrillo.
Maquinaria: La explotación industrial utilizó castilletes metálicos, máquinas de extracción inicialmente accionadas por vapor, perforación neumática y equipos de trituración, clasificación, concentración gravimétrica y flotación. La mayor parte de la maquinaria y de los castilletes desapareció tras el cierre. Se conservan restos vinculados a las casas de máquinas y a las instalaciones de tratamiento, especialmente en el entorno del pozo Don Raimundo, actualmente objeto de mantenimiento patrimonial.
Periodo de actividad: Existen referencias a labores antiguas, probablemente romanas, y a registros mineros desde mediados del siglo XVI. La gran etapa industrial se desarrolló entre 1884 y 1934 bajo la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya. Desde 1973 se trataron nuevamente las antiguas escombreras mediante un lavadero de flotación, cuya actividad se prolongó hasta finales de la década de 1980; en 1990 se efectuaron pruebas de concentración de cinabrio procedente de Almadén.
Uso actual: Explotación minera abandonada, espacio rural con usos agrícolas, ganaderos y cinegéticos y área sometida a restauración ambiental, investigación científica y recuperación patrimonial. Se realizan ocasionalmente visitas técnicas y actividades divulgativas autorizadas, como el Geolodía 2026.
Conservación/figura de protección: El conjunto está reconocido como uno de los principales elementos del patrimonio minero-industrial del Valle de Alcudia. No se ha confirmado una declaración individual vigente como Bien de Interés Cultural o Monumento Natural. La mina está recogida en el Inventario del Patrimonio Cultural del término municipal de Villamayor de Calatrava como patrimonio industrial. Se aplica la protección recogida en la Ley 4/2013, de 16 de mayo, de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha.
Recuperación ambiental: Sí. Los trabajos comenzaron en junio-julio de 2023 y han finalizado en junio de 2026, siendo financiados por fondos europeos NextGenerationEU/MRR y ejecutados por TRAGSA, con asistencia científica del Instituto de Geología Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha y de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid. La inversión comunicada por la Junta de Castilla-La Mancha asciende a unos 5,7 millones de euros. Las actuaciones incluyen remodelado geomorfológico de escombreras, cubrimiento con suelos calizos, revegetación con especies adaptadas, reducción de la erosión y de la dispersión de contaminantes, control del drenaje ácido de mina, reducción de emisiones de mercurio y mantenimiento de estructuras patrimoniales.