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El Cerco de Buitrones es el gran recinto histórico destinado a la metalurgia del mercurio en las Minas de Almadén. Su nombre está relacionado con los antiguos “buitrones” u hornos de reverbero utilizados para el tratamiento del mineral, aunque con el paso del tiempo el espacio fue incorporando nuevas tecnologías y diferentes tipos de hornos.
Se trataba de un recinto cerrado por una muralla de mampostería que delimitaba el área industrial donde se procesaba el cinabrio procedente de la mina. En su interior se desarrollaban las operaciones necesarias para transformar el mineral en mercurio metálico: preparación del mineral, tostación, conducción de vapores, condensación, recogida, almacenamiento y posterior expedición del azogue.
Desde el punto de vista arquitectónico y patrimonial, el recinto también destaca por sus accesos históricos. Entre ellos sobresalen la Puerta de Carros, de origen más antiguo, y la Puerta de Carlos IV, construida en 1795 como entrada monumental al área metalúrgica. Estas puertas reflejan la importancia económica y estratégica que tuvo el mercurio de Almadén para la Corona española, especialmente por su relación con el comercio atlántico y con la minería de la plata en América.
El acceso se realiza a través del Parque Minero de Almadén. El Cerco de Buitrones forma parte del recorrido exterior e interpretativo del parque, pudiendo observarse distintos elementos patrimoniales integrados en el itinerario autorizado.
El grado de dificultad es bajo, ya que se trata de una zona musealizada y acondicionada para la visita. No obstante, algunos espacios pueden tener el acceso limitado por razones de conservación, seguridad o protección patrimonial.
Debe respetarse en todo momento la señalización, los cerramientos, los itinerarios establecidos y las indicaciones del personal guía del Parque Minero.
No se debe acceder a zonas no habilitadas, ni trepar sobre muros, hornos, chimeneas, puertas, restos constructivos o instalaciones históricas. Tampoco deben manipularse tierras, piedras, ladrillos, escorias, aludeles, restos cerámicos, conducciones, tuberías ni ningún material del entorno.