Anterior Minas de El General
Se trata del antiguo núcleo residencial construido para alojar a los trabajadores de las explotaciones de plomo y zinc desarrolladas por la Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya durante el primer tercio del siglo XX en el coto minero del Hoyo de Mestanza, que integraba las Minas de los Pontones, el sector del río Robledillo y el sector del Arroyo Chupón. Se eligió un llano estratégicamente centrado en el coto minero y entre los ríos Jándula y Robledillo. El poblado fue trazado y construido bajo la supervisión del ingeniero de minas D. José Agudo. Tuvo unas 150 viviendas para obreros y 24 casas para operarios cualificados, una iglesia consagrada a San José (de la que solo queda hoy la nave), escuela, hospital, cementerio, fábrica de harina y pan y economato, en torno a calles amplias y con arbolado y con una plaza central donde hubo un cuartel de la Guardia Civil. Tuvo suministros de agua corriente y electricidad que llegaba desde la Central de Calatrava de Puertollano, así como una carretera que recorría los 27 km que lo distanciaban de Mestanza y que es la actual carretera entre Mestanza y El Hoyo. El fuerte ataque de paludismo sufrido por sus habitantes en 1927 y el cierre de las minas cuatro años después ocasionaron su abandono. El poblado permanece en ruinas, aunque es perceptible su estructura. Sus restos están actualmente incluidos en una propiedad privada y atravesados por la carrera a El Hoyo.
El acceso se realiza desde la CR-5002, que comunica Solanilla del Tamaral con El Hoyo de Mestanza. A aproximadamente 1 km del puerto de Solanilla parte el camino señalizado hacia la Microrreserva Mina de los Pontones. Desde este punto una pista forestal desciende hasta el antiguo poblado minero, situado en la margen del río Jándula. El recorrido puede realizarse en vehículo todoterreno o a pie, siguiendo el itinerario habilitado para la microrreserva. La visita presenta una dificultad baja. El itinerario discurre por pistas y senderos de buen firme, aunque con un descenso y posterior ascenso de pendiente moderada. El recorrido completo (ida y vuelta desde el aparcamiento) ronda los 6 km y no presenta dificultades técnicas, siendo recomendable utilizar calzado con buena adherencia y evitar abandonar los senderos señalizados.
Se recomienda llevar agua, protección solar y evitar las horas de mayor calor durante el verano. Dado el estado de ruina de las edificaciones, no debe accederse al interior de los inmuebles conservados ni aproximarse a muros inestables. Asimismo, es aconsejable no abandonar los senderos señalizados, especialmente en las proximidades de la garganta del río Jándula, donde existen desniveles y vegetación densa que dificultan el tránsito. Al encontrarse el enclave en un espacio de elevado valor ambiental, debe respetarse la fauna y la vegetación, evitando dejar residuos o alterar las estructuras históricas. Se trata de una propiedad privada.