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En este caso, no se trata de un espacio de beneficio minero sino de un lugar donde se desarrollaba una fase fundamental del ciclo productivo: la transformación del mineral extraído en metal, mediante procesos de reducción en hornos. El sitio, situado entre los límites entre El Viso del Marqués y San Lorenzo de Calatrava reúne los requerimientos para una fundición: abundante madera para alimentar los hornos, agua abundante y buena exposición a los vientos. Los trabajos de prospección de C. Domergue identificaron restos de una instalación metalúrgica antigua, con vestigios de un horno de fundición de forma oval, de 2,10 m en su eje mayor y un diámetro interior de 0,80 m y realizado con bloques de cuarcita. En 1870 se conoce su funcionamiento a pequeña escala, con solo ocho obreros trabajando y enviándose el plomo obtenido a Cartagena. Las escorias se encuentran dispersas en una amplia superficie. Este tipo de depósitos tienen un importante valor arqueometalúrgico porque permiten estudiar la composición de las menas tratadas, la tecnología empleada, le eficiencia de los hornos y la cronología relativa de las fases productivas. La fundición debe entenderse dentro del modelo de explotación minera de Sierra Morena, donde las pequeñas y medianas minas filonianas necesitaban instalaciones próximas para la transformación inicial del mineral.
Salida desde San Lorenzo de Calatrava por la carretera CR-5042 hacia Viso del Marqués. Aproximadamente en el entorno del km 14 se toma la pista asociada a la Cañada de la Plata. Se continúa por esta vía unos 4,5 km hasta enlazar con el camino de los Escoriales y desde allí, a unos 900 m, se alcanza el área de la fundición.
Una parte del trayecto discurre por caminos rurales y pistas forestales no asfaltadas, por lo que es recomendable llevar un vehículo alto y tener en cuenta si las lluvias han podido afectar el camino. No se trata de un enclave acondicionado para visita turística convencional. Se recomienda llevar un calzado adherente.