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El yacimiento arqueológico de La Bienvenida-Sisapo constituye uno de los enclaves más relevantes para el conocimiento de la evolución histórica, urbana y minera del suroeste de la Meseta Sur. Situado en el sector centro-occidental del valle de Alcudia, junto a un castillejo volcánico de 620 m de altitud, conserva una secuencia estratigráfica excepcional que documenta una ocupación continuada entre finales del siglo VIII a. C. y finales del siglo V d. C. La superposición de más de doce siglos de ocupación ha dado lugar a la formación de un tell, cuyos depósitos arqueológicos permiten reconstruir la evolución del asentamiento desde sus orígenes orientalizantes hasta la Antigüedad Tardía.
Las investigaciones arqueológicas desarrolladas desde 1980 han confirmado la identificación del yacimiento con la antigua Sisapo, ciudad conocida por las fuentes clásicas como el principal centro vinculado a la explotación del cinabrio hispano. La documentación arqueológica evidencia que el origen del asentamiento estuvo estrechamente relacionado con las redes de intercambio tartésicas y con el aprovechamiento de los recursos minerales de Sierra Morena. Desde época orientalizante se constata la presencia de elementos materiales de filiación tartésica y de útiles mineros, que ponen de manifiesto la temprana conexión entre el poblamiento y la actividad extractiva. Durante la época romana, Sisapo alcanzó su máximo desarrollo como capital administrativa y económica del distrito minero sisaponense, articulando la explotación de los importantes yacimientos de cinabrio de Almadén y de galena argentífera del valle de Alcudia. Las excavaciones han documentado una ciudad de trazado ortogonal dotada de murallas, calles porticadas, instalaciones artesanales y residencias de elevado nivel arquitectónico, entre las que destaca la denominada Domus de las Columnas Rojas, decorada con pinturas murales y mosaicos de gran calidad adscritos a la escuela musivaria del Guadalquivir.
A finales del siglo II y comienzos del III d. C., la reducción de la actividad minera provocó una profunda transformación del núcleo urbano, iniciándose un proceso de reutilización, expolio y abandono parcial de las edificaciones que culminó con nuevas ocupaciones durante la Antigüedad Tardía.
Las estructuras actualmente visibles en el yacimiento son las siguientes:
En Brazatortas se toma la N-420 en dirección a Fuencaliente. En el p.k. 133,5 se toma el desvío por la CM-4202, dirección La Bienvenida–Alamillo, que llega directamente a la aldea de La Bienvenida. Desde la plaza de la aldea parte un camino que conduce hasta el yacimiento en pocos minutos. El recorrido puede efectuarse en turismo convencional durante la mayor parte del año, aunque tras episodios de lluvia el firme puede presentar irregularidades. La visita requiere un breve recorrido a pie por terreno irregular, con pendientes suaves, por lo que presenta un grado de dificultad bajo.
Se recomienda realizar la visita con calzado de montaña o deportivo con buena suela, especialmente en verano debido a la presencia de piedras sueltas y vegetación seca. Conviene llevar agua, protección solar y gorra, ya que el yacimiento carece de zonas de sombra. Está prohibido subir a los muros arqueológicos o manipular materiales superficiales, respetando en todo momento las estructuras excavadas. En época de altas temperaturas es aconsejable efectuar la visita durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde. Asimismo, al tratarse de un yacimiento arqueológico en curso de investigación, es imprescindible no alterar el terreno ni recoger restos arqueológicos y no se permite acceder a las zonas valladas.