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Durante la explotación de estos recursos a cargo de la sociedad belga de La Romanilla a partir de 1904 se descubrieron trabajos antiguos y restos de época romana. C. Domergue identificó en este sector dos filones paralelos con orientación E-O, asociados a rafas de explotación y a áreas con acumulaciones de escorias de cronología antigua. Las labores subterráneas descendieron hasta aproximadamente 60 m de profundidad y presentan un desarrollo irregular, condicionado por la morfología lenticular de los cuerpos mineralizados. Asimismo, se ha documentado un tercer filón situado al noroeste de los anteriores, cuya explotación en época romana alcanzó una profundidad cercana a los 25 m. El conjunto está integrado por un sistema de 9 pozos pertenecientes a una misma mina, dispuestos a intervalos variables entre sí y asociados a restos diferenciados de infraestructuras de época contemporánea, derivados de la actividad extractiva desarrollada hasta 1928. Desde el punto de vista geológico, el yacimiento se estructura en torno a una red de filones mineralizados compuestos fundamentalmente por galena y, en menor proporción, por esfalerita.
En época contemporánea el grupo de La Romanilla constituye uno de los conjuntos mineros de plomo más importantes del sector central del Valle de Alcudia y estuvo integrado por Romana 2ª, Romana, Paulina, Romana 3ª y su demasía y, El Nido y su demasía que, pese a ser de propiedad independiente, siempre se ha considerado incluida en el grupo, según indica F. Palero, a quien seguimos en esta descripción. El yacimiento consiste en una red de filones mineralizados con galena y, en menor medida, con esfalerita y ankerita. Como materiales primarios minoritarios aparecen pirita, calcopirita, cuarzo, calcita, barita, bournonita, millerita y entre los minerales supergénicos se encuentran cerusita, goethita y pirolusita. La galena es de grano grueso con hábitos idiomorfos, tipo «alcohol de hoja», y es pobre en plata. Se trabajaron un total de 14 estructuras mineralizadas, de las cuales 5 serían ramificaciones de estructuras principales: Filón San Mauricio (el más importante), Filón Norte de San Juan, Filón Sur de San Juan, Filón Juana, Filón El Nido, Filón San Lorenzo Norte, Filón San Lorenzo Sur y Filón San Alberto. Las rocas encajantes de estos filones son las clásicas altemancias de pizarras y grauwacas del «Alcudiense Inferior». La explotación de los filones se realizó mediante el método de corte y relleno, desarrollándose los realces a lo largo de toda la longitud de la zona mineralizada. Para facilitar el acceso del personal se excavaba una chimenea aproximadamente cada 45 m, mientras que cada 15 m se disponía un coladero provisto de tolva destinado a la extracción del mineral. La altura de los realces coincidía con la de cada planta de explotación, que oscilaba entre 25 y 35 m. El tratamiento del mineral se efectuó inicialmente en varios lavaderos situados junto a los pozos de San Mauricio, San Juan y El Nido, de los que en la actualidad apenas se conservan vestigios. Con la puesta en marcha del lavadero centralizado de Paulina, las instalaciones de San Mauricio y San Juan fueron desmanteladas. Por su parte, el lavadero de El Nido continuó funcionando de manera intermitente, especialmente durante la fase final de la explotación, cuando el resto de las instalaciones de beneficio ya habían cesado su actividad.
El acceso se realiza desde la N-420, tomando un camino rural que parte aproximadamente del p.k. 135, hacia el este, durante unos 2 km hasta alcanzar el antiguo complejo minero. La aproximación en vehículo todoterreno o turismo con cierta altura libre es generalmente posible en condiciones secas. La visita exterior presenta una dificultad baja-media, aunque el recorrido por las escombreras y cortas requiere precaución.
Las labores subterráneas presentan riesgos importantes (derrumbes, inundación de galerías y pozos abiertos), por lo que el acceso al interior no está recomendado ni habilitado para el público. Utilizar calzado de montaña y evitar la visita tras episodios de lluvia. Se recomienda llevar agua y protección solar, ya que el entorno carece de sombra. Se debe respetar la propiedad privada y el patrimonio minero.