Anterior Rutas del Azogue en la comarca de Almadén
La Ermita de la Virgen del Castillo es uno de los enclaves más representativos de Chillón. Se levanta sobre los restos de un antiguo castillo situado en una posición elevada y estratégica, lo que explica tanto su función defensiva original como su valor actual como mirador.
Desde el punto de vista histórico, el lugar reúne varias capas patrimoniales: el antiguo castillo de origen árabe, la ermita cristiana, la devoción popular a la Virgen del Castillo y el paisaje natural de la Sierra de la Virgen. Según la información turística provincial, el recinto fortificado conservaba dependencias, torreón, aljibe y pavimento empedrado. (Sabor Quijote)
La ermita consta de una sola nave y posee un retablo de estilo barroco donde se venera la imagen de la patrona de Chillón. El Ayuntamiento de Chillón señala que junto a la ermita se encuentran la casa del santero, un comedor y una cocina rústica, y que la torre es posterior y se utiliza como campanario. (chillon.es)
Uno de sus valores más destacados es el paisaje. Desde la ermita se pueden contemplar tierras de Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, así como la confluencia de tres grandes espacios ganaderos: el Valle de Alcudia, el Valle de los Pedroches y el Valle de la Serena.
En el entorno se encuentran además las pinturas rupestres de la Sierra de la Virgen del Castillo, descubiertas en 1916 por Henri Breuil. Estas pinturas pertenecen al arte esquemático, con figuras antropomorfas, animales, signos ramiformes y representaciones simbólicas, fechadas en el Calcolítico o Bronce I.
El acceso se realiza desde Chillón por el camino o carretera que asciende hasta el santuario. La dificultad puede considerarse baja-media, ya que se puede llegar en vehículo, aunque el entorno presenta pendiente y tramos de sierra. Para recorrer los alrededores, restos del castillo, miradores o pinturas rupestres próximas, se recomienda calzado cómodo y prudencia.
Debe respetarse en todo momento el carácter religioso del santuario, la señalización, los restos del antiguo castillo, los muros, el entorno natural y las propiedades próximas. No se debe subir a restos de muralla ni manipular piedras, elementos constructivos o posibles restos arqueológicos.
En caso de visitar también las pinturas rupestres de la Sierra de la Virgen del Castillo, es imprescindible no tocar las rocas ni alterar los abrigos, ya que se trata de manifestaciones prehistóricas muy frágiles. La web oficial de turismo de Castilla-La Mancha señala que en esta sierra existen abrigos con pinturas rupestres esquemáticas, vinculadas a comunidades prehistóricas que habitaron o transitaron la zona.