Anterior Mina Cora Pearl o Mina Romana de Valmayor
La mina Dolores fue una explotación de galena de escasa entidad que no debió superar la fase de investigación. Las reducidas dimensiones de sus escombreras evidencian que únicamente se ejecutó un pozo de 4 m de diámetro, de poca profundidad (no más de 30 m) y algunas galerías de reconocimiento. No obstante, se construyó una imponente infraestructura de ladrillo y mampostería, de unos 10 m de altura y preparada para albergar un malacate, lo que refleja las elevadas expectativas depositadas en el yacimiento. El pozo, probablemente construido hacia 1910 según F. Palero, a quien seguimos en esta descripción, pretendía investigar un conjunto de filones señalados por antiguos rafados, considerados por C. Domergue de posible origen romano. Los pobres resultados obtenidos, unidos a la crisis del mercado del plomo de comienzos del siglo XX, motivaron el rápido abandono de la explotación. En la década de 1980 las escombreras fueron retiradas para utilizar sus materiales en el ensanche de la carretera de Alamillo. En la actualidad únicamente se conserva la estructura del pozo, que constituye un destacado testimonio del patrimonio minero del Valle de Alcudia y de un proyecto que nunca llegó a consolidarse. Las rocas encajantes de estos filones son las clásicas altemancias de pizarras y grauwacas del «Alcudiense Inférior». Los minerales primarios mayoritarios son galena, ankerita y calcita. Los minerales primarios minoritarios son esfalerita, caleopirita, pirita y cuarzo y los minerales supergénicos son cerusita, goethita y pirolusita. La galena es de grano grueso, del tipo «alcohol de hoja» y es pobre en plata. La ankerita es el mineral de la ganga dominante.
Se toma la CM-4202 en dirección oeste, hacia la pedanía de La Bienvenida. Tras recorrer unos 12 km, se llega al cruce con la Cañada Real Segoviana. Se gira a la derecha por la Cañada Real. Aproximadamente 1,2 km después, la explotación se localiza a la izquierda (margen occidental del camino). La dificultad de la visita es baja en época seca y se puede emplear un vehículo algo elevado. Se recorre un último tramo de unos 200-300 m a pie desde la Cañada Real.
La estructura emergente del castillete debe observarse desde el exterior. El pozo sobre el que se levanta está inundado. En verano se recomienda evitar las horas centrales del día y deberá llevarse agua y protección solar.