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Estas minas comprenden un importante conjunto de explotaciones de galena y blenda en la zona conocida como Hoz del Chorrillo, en un entorno de gran belleza paisajística y riqueza natural. Según el Inventario Nacional del Patrimonio Histórico Minero, realizado por F. Palero, a quien seguimos, los principales trabajos mineros se realizaron en las concesiones Santa Isabel y La Gitana; San Justo y su Demasía; San Diego 3º, 4º, 5º y su Demasía; y Carmen 2ª y Juan Francisco Vergara. Los minerales se trataron en un lavadero centralizado. Este grupo de minas conserva varias labores subterráneas fácilmente accesibles y en las que se pueden ver los métodos de explotación y los frentes mineralizados. El yacimiento de Los Pontones consiste en una red de 26 filones paralelos mineralizados con pirita, esfalerita galena y cuarzo, cuyas rocas encajantes son las alternancias de areniscas, cuarcitas y pizarras de la unidad denominada «Estratos Pochico» de Ordovícico Inferior. Estos materiales aparecen intensamente replegados y también están afectados por fallas longitudinales a los pliegues. Como materiales primarios minoritarios se encuentran calcopirita, bournonita, pirrotina, siderita y clorita y como minerales supergénicos aparecen goethita, cerusita, malaquita, jarosita, entre otros. La galena es de grano fino por efecto de la deformación y suelo mostrar una marcada foliación y es pobre en plata.
Las labores de época romana, muy puntuales por la dificultad de la explotación, se concentran en el filón de San Justo. Los trabajos mineros contemporáneos se realizaron principalmente mediante socavones a diferentes niveles en la garganta del río, con la planta inferior al nivel del cauce. Por debajo de este nivel y con acceso a través de pozos sólo se excavaron las minas Santa Isabel y Carmen. La explotación de los filones se llevó a cabo mediante los métodos de corte ascendente con cámaras almacén o de testeros con postes, que permitían el avance del frente de explotación y el sostenimiento de los hastiales. La potencia de los filones y la estabilidad de las rocas encajantes hicieron posible la aplicación de estos sistemas sin necesidad de recurrir al relleno sistemático con estériles, reduciendo así los costes de explotación. La extracción del mineral en los pozos se realizaba principalmente por medio de jaulas accionadas por malacates y máquinas de extracción eléctricas, complementándose con la salida directa por los socavones. El transporte hasta el lavadero central se efectuaba mediante un tranvía de vapor que recorría ambas márgenes del río y centralizaba el tratamiento de los minerales extraídos en todo el coto minero. El beneficio del mineral se llevaba a cabo en un lavadero de flotación con capacidad para 350 t/día, donde, tras las operaciones de trituración, molienda y concentración, se obtenían concentrados de galena y blenda. El agua necesaria para el proceso procedía del bombeo del pozo Santa Isabel, mientras que los estériles se vertían al arroyo o se reutilizaban posteriormente como material para obras públicas.
El acceso a la mina de Los Pontones se realiza desde la carretera CR-5002, que une Solanilla del Tamaral con El Hoyo de Mestanza. Aproximadamente en el punto kilométrico 1,1, poco después de iniciar el descenso hacia el puerto, una señal indica el desvío hacia la mina. Se recomienda estacionar el vehículo en este punto habilitado y continuar a pie por un camino de tierra que desciende hasta el antiguo complejo minero y la ribera del río Jándula. La distancia hasta las principales labores es de unos 3,3 km (ida). La visita presenta un grado de dificultad bajo. El recorrido discurre por pistas y senderos bien definidos, con un desnivel moderado, siendo apto para cualquier persona con una condición física normal. No obstante, debe extremarse la precaución y no abandonar el itinerario señalizado, ya que existen pozos de ventilación y antiguas labores mineras ocultas entre la vegetación. Se recomienda utilizar calzado de montaña, llevar agua y realizar la visita con luz diurna.
Al tratarse de una microrreserva orientada a la protección de murciélagos, el acceso a los túneles está estrictamente regulado para evitar molestar a la fauna troglófila y solo es posible acceder a estos espacios con fines científicos previa autorización.