Anterior Pozo de San Aquilino
El Pozo de San Joaquín representa la etapa más moderna de la minería subterránea de Almadén. Su construcción se enmarca en el gran proceso de modernización iniciado en la mina durante la segunda mitad del siglo XX. Para ello se proyectó un nuevo pozo, alejado de los pozos tradicionales y situado en una posición más favorable respecto a las instalaciones metalúrgicas y a la organización general de la mina.
El pozo comenzó a profundizarse en 1954 y entró en servicio en 1961. En su primera fase contó con un castillete metálico tipo Duro-Felguera y una máquina de extracción de tambores cilíndricos, con dos jaulas capaces de transportar vagonetas. Esta solución permitió mejorar el movimiento de mineral, materiales y personal dentro de la mina.
Con el paso del tiempo, las necesidades de producción hicieron necesaria una nueva modernización. En 1975 el sistema inicial fue sustituido por una torre de extracción de gran altura, equipada con polea Koepe de cuatro cables y skip. Esta reforma convirtió al Pozo de San Joaquín en una de las infraestructuras más modernas y potentes de la mina, preparada para trabajar con mayores profundidades y mejores rendimientos.
El pozo alcanzó aproximadamente 675 metros de profundidad, con un diámetro de unos 4,5 metros, y llegó hasta la planta 27. No obstante, los trabajos de beneficio se desarrollaron fundamentalmente hasta la planta 23. Durante la última etapa de actividad, San Joaquín asumió un papel principal en la explotación, sustituyendo en parte la función histórica del Pozo de San Teodoro, que durante siglos había sido el eje fundamental de la mina.
Su importancia patrimonial reside precisamente en esa condición de infraestructura de transición entre la minería histórica y la minería industrial avanzada. Mientras otros pozos permiten explicar las fases antiguas de la explotación, San Joaquín muestra la última etapa técnica de Almadén: extracción mecanizada, mayores profundidades, transporte más eficaz del mineral y una organización minera adaptada a los métodos contemporáneos.
Desde el punto de vista del paisaje industrial, la torre del Pozo de San Joaquín constituye un hito visual de gran potencia. Su escala, verticalidad y carácter funcional contrastan con las edificaciones históricas del Cerco de San Teodoro, pero al mismo tiempo completan la lectura evolutiva del conjunto. Es una pieza imprescindible para comprender cómo la mina de Almadén fue incorporando tecnologías sucesivas desde la Edad Moderna hasta el siglo XX.
Con el cierre de la actividad minera, el Pozo de San Joaquín perdió su función productiva. En 2002 fue cerrado por debajo de la primera planta, dentro del proceso de clausura de las labores profundas.
El acceso se realiza a través del Parque Minero de Almadén, situado en el Cerco de San Teodoro, s/n, 13400 Almadén, Ciudad Real. La visita al conjunto se efectúa de forma regulada y guiada por el propio Parque Minero. El grado de dificultad es bajo en los espacios exteriores autorizados.
No se recomienda el acceso libre fuera de los recorridos señalizados. Al tratarse de una instalación minera moderna y de gran profundidad, deben respetarse estrictamente las zonas acotadas, vallados, señalización y normas del Parque Minero.