Anterior Pozo de San Miguel
Su origen se sitúa en el contexto de la modernización de las labores subterráneas de Almadén durante el siglo XVIII. En sus primeros momentos estuvo asociado a sistemas de extracción tradicionales, como tornos, malacates y mecanismos accionados por fuerza animal. Con el tiempo, el aumento de profundidad de las labores y la necesidad de mejorar el rendimiento hicieron imprescindible incorporar soluciones técnicas más eficaces.
Durante el siglo XIX, el pozo experimentó una transformación decisiva con la introducción de maquinaria de vapor. Este cambio marcó el paso de una minería todavía vinculada a sistemas preindustriales hacia una minería mecanizada. San Teodoro se consolidó así como una infraestructura esencial para la extracción, el transporte interior y la organización general de la mina.
A lo largo del siglo XX, el pozo mantuvo una gran importancia dentro del sistema de explotación. Alcanzó aproximadamente 522 metros de profundidad y llegó hasta la planta 19.ª. Durante mucho tiempo fue el pozo principal de la mina, apoyado por otros pozos auxiliares como San Miguel y San Aquilino. Más tarde, con la construcción y puesta en servicio del Pozo de San Joaquín, San Teodoro fue perdiendo protagonismo productivo, aunque continuó desempeñando funciones auxiliares y de servicio.
El castillete actual responde a la modernización realizada en la década de 1960. En 1963 se decidió ensanchar el pozo hasta unos 4,5 metros de diámetro y profundizarlo hasta su cota definitiva. En 1964 se instaló un castillete vertical de unos 30 metros de altura, con máquina de extracción situada en la parte superior y sistema Koepe. Esta estructura representa la etapa de mayor modernización técnica del pozo y constituye uno de los hitos visuales más reconocibles del Parque Minero.
Desde el punto de vista patrimonial, el Pozo de San Teodoro permite explicar la evolución completa de la minería de Almadén: desde los sistemas tradicionales de extracción hasta la mecanización contemporánea. En torno a él se resume buena parte de la historia técnica de la mina: profundización de labores, mejora de los sistemas de izado, incorporación del vapor, electrificación, ventilación, transporte de mineral y adaptación de las instalaciones a las necesidades productivas de cada época.
Con el cierre de la actividad minera, San Teodoro perdió su función extractiva, pero adquirió una nueva dimensión cultural. La boca del pozo fue clausurada al finalizar la actividad minera y posteriormente adaptada para permitir el acceso de visitantes a la primera planta de la mina. Esta transformación convirtió una infraestructura productiva en un elemento fundamental para la interpretación del patrimonio minero.
Su valor patrimonial es excepcional. Es testimonio de la minería del mercurio, de la arquitectura industrial del hierro y del acero, de la ingeniería de extracción vertical y de la transformación de un espacio productivo en recurso cultural, educativo y turístico. San Teodoro no es solo un pozo minero: es uno de los grandes símbolos de la memoria industrial de Almadén.
El acceso se realiza a través del Parque Minero de Almadén, situado en Cerco de San Teodoro, s/n, 13400 Almadén, Ciudad Real. La visita está regulada y se realiza de forma guiada. El grado de dificultad es bajo, según el tipo de visita. Las zonas exteriores presentan un recorrido cómodo, aunque debe seguirse siempre el itinerario autorizado y las indicaciones del personal de guía.
No se permite el acceso libre al pozo ni a espacios no autorizados. Deben respetarse las indicaciones del personal guía, la señalización, las zonas acotadas y las normas de seguridad.